{"id":184,"date":"2024-12-04T11:53:20","date_gmt":"2024-12-04T14:53:20","guid":{"rendered":"https:\/\/jlperello.com\/blog\/?p=184"},"modified":"2024-12-04T11:53:20","modified_gmt":"2024-12-04T14:53:20","slug":"dificultades-del-japones-iii-onomatopeyas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/jlperello.com\/blog\/2024\/12\/04\/dificultades-del-japones-iii-onomatopeyas\/","title":{"rendered":"Dificultades del japon\u00e9s III: onomatopeyas"},"content":{"rendered":"\n<p>Continuando con nuestra serie de aspectos complejos del japon\u00e9s que dificultan su aprendizaje, toca hoy referirnos a su hiperabundancia de onomatopeyas. Por si no alguno no lo sabe, ese es el nombre que se usa para referirse a las palabras que expresan sonidos, como el miau del gato o el guau guau del perro.<\/p>\n\n\n\n<p>El desaf\u00edo que nos presentan estas palabritas es que son muy distintas entre cada idioma. Basta comprobar que en ingl\u00e9s, el gallo no dice \u00abquiquiriqu\u00ed\u00bb, sino que \u00abcock-a-doodle-do\u00bb, lo que, como hispanohablantes, seguro nos suena de lo m\u00e1s raro. Entonces, no es de extra\u00f1ar que en japon\u00e9s los sonidos mencionados hasta ahora sean <em>\u00f1aa-\u00f1aa<\/em>, <em>wan-wan<\/em> y <em>kokekokko<\/em>. Si los comparamos, podemos vislumbrar ciertas similitudes fon\u00e9ticas, pero siendo honestos, si los vemos por primera vez, no tendr\u00edamos idea de qu\u00e9 significan, porque surgen de la interpretaci\u00f3n particular de cada lengua ante un mismo sonido. Es decir, los gatos nipones hablan igual que los americanos, pero su sonido se transcribe distinto.<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de los ejemplos anteriores podr\u00edamos pensar que las onomatopeyas se refieren solo a los ruidos de los animales, pero no, ya que tenemos otros ruidos, como tic-tac o paf. A medida que vamos expandiendo el rango de sonidos posibles, nos vamos encontrando con la gran diferencia y dificultad que las onomatopeyas japonesas revisten para los hispanohablantes. En espa\u00f1ol solo tenemos unas cuantas y en realidad no nos ponemos muy de acuerdo con qu\u00e9 significan: tuturut\u00fa podr\u00eda ser una trompeta o quiz\u00e1s otra cosa. Adem\u00e1s, tendemos a considerarlas como lenguaje infantil e informal, y tienen poca presencia en la lengua escrita, tambi\u00e9n porque nos cuesta reconocerlas como tales. Eso s\u00ed, eso no quiere decir que en el lenguaje oral no usemos sonidos, de hecho si nos prestamos atenci\u00f3n veremos que s\u00ed, y mucho. Pero no son onomatopeyas reconocidas por todos, son imitaciones subjetivas de ruidos que dependen mucho del contexto. En general las usamos de forma inconsciente y pr\u00e1cticamente nunca las escribimos.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, el japon\u00e9s tiene una infinidad de onomatopeyas muy espec\u00edficas incorporadas en el lenguaje cotidiano y que se escriben sin ning\u00fan problema en casi cualquier tipolog\u00eda textual. Adem\u00e1s, el hablante japon\u00e9s las siente tan evidentes y autoexplicativas que en la comunicaci\u00f3n con extranjeros puede incluso usarlas en mayor medida, pensando que se dar\u00e1n a entender mejor.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero eso no es todo. Aparte de las onomatopeyas cl\u00e1sicas, que representan sonidos, tienen una clase adicional de palabras, formalmente parecidas, que representan sensaciones, estados psicol\u00f3gicos o emociones. As\u00ed, <em>pekopeko<\/em> significa tener hambre y <em>dokidoki<\/em>, estar nervioso. Colectivamente, reciben el nombre de <em>gitaigo<\/em> (\u64ec\u614b\u8a9e), que literalmente significa \u00abpalabras que imitan estados\u00bb. En lenguaje t\u00e9cnico, se conocen como \u00abpalabras mim\u00e9ticas\u00bb, o sea, que imitan. Dado que el hablante nativo no hace diferencia consciente entre ambos tipos de onomatopeya, veremos que su uso es abundante y abrumador para quien aprende el idioma, sobre todo al principio.<\/p>\n\n\n\n<p>Como aspecto curioso, incluso existe un<em> gitaigo<\/em> para expresar el silencio: shiin (to).<\/p>\n\n\n\n<p>Asimismo, las numerosas onomatopeyas sonoras y emotivas del japon\u00e9s nos plantean importantes desaf\u00edos de traducci\u00f3n, puesto que nos obligan a buscar estrategias para transmitir su significado, usando por lo general otras categor\u00edas gramaticales, ya que los casos en que coinciden con las del espa\u00f1ol son contados. Y si llegan a coincidir, muchas veces el tipo de texto, el estilo o la formalidad del texto meta no nos permitir\u00e1 usarlas.<\/p>\n\n\n\n<p>De todas formas, no deja de ser un mundo diverso y fascinante para todo aquel que quiera zambullirse en sus peculiaridades.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Cataplum! <\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hoy hablamos sobre la complejidad de las onomatopeyas del japon\u00e9s, que incorpora una amplia variedad de estas palabras en su lenguaje cotidiano, incluyendo algunas  que expresan sensaciones y emociones. Esenciales en la comunicaci\u00f3n japonesa y presentan retos significativos para la traducci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":188,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[27,5],"tags":[60,30,59,6],"class_list":["post-184","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-linguistica","category-traduccion","tag-gitaigo","tag-japones","tag-onomatopeyas","tag-traduccion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/jlperello.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/184","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/jlperello.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/jlperello.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/jlperello.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/jlperello.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=184"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/jlperello.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/184\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":191,"href":"https:\/\/jlperello.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/184\/revisions\/191"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/jlperello.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/188"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/jlperello.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=184"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/jlperello.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=184"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/jlperello.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=184"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}