Templete en Inokashira, Tokio
Lingüística

El idioma japonés, según Haruhiko Kindaichi (日本語, 金田一 春彦). 2.a parte

La verdad es que como nadie le dio like a la publicación anterior dentro del blog, no debería seguir con esta… Pero vamos a considerar válidos los likes en redes sociales, así que seguimos:

Tras mencionar algunos aspectos generales la vez anterior, veamos algo más específico, esta vez sazonado con algo más de mi cosecha.

Fonética

  • Una de las ventajas para los hispanohablantes al estudiar japonés es su limitado inventario silábico. A diferencia del inglés, con sus miles de combinaciones posibles, el japonés se compone de poco más de 50 de sílabas. Esto simplifica enormemente aprender a escribirlo en hiragana o katakana, permitiendo incluso a los niños pequeños dominar sin dificultad la escritura silábica e influyendo ampliamente en las tasas de alfabetismo. El dolor de cabeza de los kanjis viene después.
  • Sin embargo, dicha simplicidad trae consigo un desafío: la abundancia de homófonos, o sea, palabras que suenan igual, pero tienen significados diferentes, como 地区賞 (premio distrital) 畜生 (un expletivo similar a “maldición” o “puta la huevá”, hablando en chileno), ambos pronunciados chikushou (incluso se pueden juegos de palabras más exagerados con este par: https://bokete.jp/boke/48528810). Afortunadamente, el contexto ayuda a distinguir entre ellos. O sea, nadie en su sano juicio va a gritar “¡premio distrital!”, si se martilla un dedo sin querer.
  • Otra característica distintiva es el uso del acento tonal, que difiere del acento de intensidad presente en idiomas como el inglés y el español. En japonés, el cambio de tono en una sílaba puede alterar completamente el significado de una palabra. Un ejemplo famoso es el de 橋 (puente) y 箸 (palillos), que si bien ambos son hashi, se supone que hay una diferencia tonal entre las sílabas de cada palabra. Yo me declaro incapaz de percibir acústicamente la diferencia entre uno y otro… El contexto es mi copiloto.
  • Existe una relación de oposición entre sonidos sordos (sin vibración de las cuerdas vocales) y sonoros (con vibración), que si bien es más evidente en japonés que en español, porque se usa un pequeño diacrítico para diferenciarlos か y が (ka y ga, respectivamente), hay casos en que para los mismos japoneses pasa desapercibida: cuando viví en Tokio hace años, un mismo río se llamaba Sengawa en una zona y Senkawa un poco más al norte. Asimismo, en la estación de Shimokitazawa, algunos letreros indicaban que el destino era el parque Inokashira, pero Inogashira en otros.
  • Quizás por influencia del kanji, no se produce el fenómeno de “liason” como en francés, o sea que las palabras se pronuncian pegadas a otras dependiendo de las circunstancias fonológicas. Entonces 原因 (げんいん) gen’in no se transforma en げにん (genin).

Léxico

  • El vasto léxico japonés es un reflejo de la complejidad de la vida material y cultural del país, producto de su larga historia y su afluencia material. O sea, hay muchas cosas que nombrar.
  • El japonés demuestra una notable flexibilidad y creatividad en la formación de nuevas palabras. A diferencia del español, donde la adopción de palabras extranjeras requiere adaptaciones de género y número, y a menudo enfrenta resistencia a la creación de nuevos verbos o adjetivos, el japonés no se hace problemas e incorpora con facilidad préstamos lingüísticos mediante el uso del katakana u otros mecanismos. En español, en cambio, tendemos a pensar que si una palabra no sale en el diccionario, no existe o es incorrecta, como ocurrió hace años en Chile, cuando un futbolista ocupó la perfectamente formada “chispeza” y se armó todo un revuelo.
  • Curiosamente, mientras que el japonés posee una gran variedad de palabras para describir fenómenos naturales (lluvias, peces, plantas, bambúes, etc.), muestra una menor diversidad en términos relacionados con el cuerpo humano 足 ashi puede ser pie y pierna, así como 髭, hige, se refiere a la barba, al bigote o ambos. Este contraste puede ofrecer una ventana hacia los valores y la percepción del mundo en la cultura japonesa. Eso dice Kindaichi, pero habría que hacer una investigación más profunda al respecto en mi opinión, ya que pueden ser ejemplos un poco escogidos con pinzas. Hay formas de diferenciar entre pie o pierna o tipos de barba, si surge la necesidad.

Eso es todo con mis notas sobre el libro de Kindaichi. Seguro dice más cosas interesantes, pero quedará de tarea para el interesado. (Ojo que al libro es más divulgativo que académico y no se sabe bien de donde saca lo que dice. De todas formas vale la pena).

🤞 Síganme los buenos!

Solo para avisar de nuevas entradas, nada de propaganda

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