Nuevos lanzamientos, nuevo post
Tanto tiempo pasó desde la última vez que escribí que se me había olvidado cómo entrar al blog. Pero aquí estamos. Hoy para contarles del lanzamiento de dos libritos que, por flojo, olvidadizo y atareado, se me estaban quedando en el tintero.
El primero es El incidente del reptilario, de Juza Unno, publicado por Telúrica. Son tres cuentitos mezcla de género detectivesco con toques de ciencia ficción, o más bien de ciencia a secas. Tres asesinatos donde la técnica, la tecnología y la ciencia juegan un papel preponderante. El detective aficionado Soroku Homura (un nombre inventado por Unno para que suene parecido a Sherlock Holmes) es el encargado de resolver tres crímenes curiosos que envuelven culebras, máquinas teleabortivas y pistolas ocultas.
Invitado por Libraria, la semana pasada tuve la oportunidad de participar por primera vez en un club de lectura, donde los asistentes me hicieron algunas preguntas sobre el proceso y las dificultades de la traducción y el idioma japonés en general. Fue una muy buena experiencia y un placer compartir con gente buena onda y entusiasmada con el libro y su traducción.

El segundo es nada más y nada menos que Simbiontes, de Ryu Murakami, el “Murakami oscuro” y algo menos famoso que Haruki, que aborda temas como el aislamiento social y la violencia que puede generar. Aquí, a través de un adolescente recluso en su departamento que tras tomar contacto con el mundo de internet sale al exterior, no precisamente a hacer el bien, que digamos.
Es un libro que empecé a traducir como ejercicio hace como 20 años, cuyo primer capítulo traducido estuvo guardando polvo digital hasta que finalmente llegó la oportunidad de publicarlo con Abducción. Cuando lo leí por primera vez, me intrigó la forma en que la realidad contemporánea, como la irrupción del mundo digital y el aislamiento social, se veían reflejados en la literatura, presentando un Japón muy alejado de las geishas y los cerezos en flor. De hecho, lo mencioné en mi examen de ingreso al magister en la Universidad de Tokio, donde preguntaban, hasta donde recuerdo, por un ejemplo que demostrara la influencia del signo de los los tiempos en la literatura.
Ambos títulos contaron con el apoyo del Fondo de traducción del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.




